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“Reformar el Consejo de Seguridad no es un capricho de Brasil. En una necesidad para ajustarlo a la correlación de fuerzas del siglo XXI y atribuir a los temas de la paz y la seguridad efectiva importancia. Y que las discusiones sobre eso sean tomadas por grupos más representativos y por esa razón más legítimos”, dijo la mandataria.
Brasil aspira a una plaza permanente en un Consejo de Seguridad eventualmente reformado. Rousseff agregó que si se analiza la realidad internacional se torna evidente “que desde el punto de vista de la seguridad la ONU envejeció”.
En ese nuevo escenario mundial, añadió, “no se aceptan más las políticas imperiales, las certezas categóricas y las respuestas guerreras de siempre”.
Según Rousseff, “es necesario reformar la gobernanza global y darle la representatividad que los países emergentes tienen en el escenario internacional”.
Rousseff participó este miércoles de una ceremonia en la sede de la cancillería dedicada a la graduación de los nuevos diplomáticos, y reafirmó la continuidad de la política externa iniciada con su antecesor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.