
El presidente del Consejo de Supervisores del Condado de San Luis Obispo, en la costa central de California, Adam Hill, dijo que el desastre en Japón ha cuestionado la seguridad de las plantas nucleares de California y la evacuación segura de los residentes en caso de acontecimientos similares, según informó The Wall Street Journal.
Hill pidió a los oficiales de la compañía eléctrica estadounidense PG&E discutir la seguridad de las plantas en caso de terremotos.
PG&E ha señalado, que el terremoto causado por las fallas sísmicas cerca de la central nuclear de Diablo Canyon, en la costa central de California, no alcanzará una magnitud más que 6,5 grados en la escala de Richter, mientras que la planta ha sido diseñada para soportar un terremoto de magnitud 7,5 grados en la escala de Richter.
Un grupo de residentes en San Luis Obispo han llamado a «Mothers for Peace», una organización relacionada con las cuestiones de la paz, la justicia y un medio ambiente seguro, que presione a la Comisión de Regulación Nuclear de Estados Unidos (NRC, por sus siglas en ingles) para que antes de prorrogar la vida de la central nuclear de Diablo Canyon impulse más investigaciones al respecto.
Existe una probabilidad de 100 % de que California experimente un terremoto de magnitud 6,7 grados en los próximos 30 años, y una posibilidad de 50% de un poderoso sismo de magnitud 7,5 grados al mismo tiempo, según el informe de 2008 de la Comisión de Energía de California.
Según una investigación realizado en 2010 por la Asociación Médica Estadounidense en 38 estados, cerca de la mitad de ellos no ha tomado medidas de seguridad en el caso de una fuga radiactiva.
