
El gobierno uruguayo decidió transferir 1000 soldados al Ministerio del Interior para que, después de un período de instrucción en la Escuela de Policía, pasen a desempeñarse como agentes en Montevideo y las ciudades del interior donde ha crecido el reclamo de seguridad. Según el ministro Eduardo Bonomi, “es necesario reforzar la presencia en las calles y por eso quienes pasen a desempeñarse como policías no serán destinados a tareas burocráticas sino afectados al patrullaje”. Aunque las encuestas de opinión reflejan que la sensación de inseguridad ha crecido, especialmente en la capital, no todo el espectro político comparte la solución propuesta.
Al formular el anuncio, Bonomi precisó que no será el ejército el que pasará a compartir responsabilidades en la seguridad interna, sino que serán soldados que perderán su rango militar para asimilarse a la policía. El ministro señaló que los soldados recibirán instrucción policial, antes de ser asignados en sus nuevas tareas. Según trascendidos, una investigación realizada en los cuarteles determinó que un alto porcentaje de militares rasos estaría deseoso de cambiar el color de sus uniformes, tentados por los mejores sueldos. Mientras un soldado gana un salario mensual equivalente a 500 dólares, el de un policía es de algo más de 1000. El traspaso será consensuado en una comisión mixta integrada por los ministerios de Interior y Defensa.
Actualmente, la plantilla de funcionarios del Ministerio del Interior supera los 20 mil agentes, incluyendo quienes realizan tareas burocráticas. Ayer, el jefe de la policía de Montevideo, Walder Ferreira, se mostró abierto a la medida anunciada por Bonomi. “Yo no tendría inconvenientes en trabajar con soldados, siempre y cuando se haga una redistribución previa, se los prepare y se adapten al régimen”, dijo.
El anuncio no era esperado por la dirigencia política. Pocos se atrevieron ayer a abrir opinión a la espera, seguramente, de conocer cuál será la reacción de la opinión pública. Pero no hay dudas de que la iniciativa divide aguas. Si bien los efectivos que pasarán a servir en el Ministerio del Interior recibirán capacitación policial, el senador del opositor Partido Colorado, Tabaré Viera, prefirió obviar ese dato y dijo que “los militares no están preparados para hacer tareas de policía”. Pareciendo ignorar que los soldados dejarán de ser tales para pasar a ser policías, advirtió “el riesgo de incluir a las fuerzas armadas en tareas de patrullaje, porque eso es ponernos ante un riesgo que hasta ahora no existe”.
Por su parte, el senador del oficialista Frente Amplio, Jorge Saravia, opinó que “ellos (los soldados) están más que capacitados para cumplir este tipo de tareas”, y las comparó con las que realizan los efectivos uruguayos asignados a las llamadas misiones de paz de las Naciones Unidas en Haití y el Congo. Para Saravia –uno de los dos únicos legisladores oficialistas que se resisten a anular la ley que aseguró la impunidad a los militares responsables de graves violaciones a los Derechos Humanos–, “es necesario actuar de inmediato para controlar determinadas zonas conflictivas de Montevideo donde organizaciones delictivas vinculadas al narcotráfico van ganando terreno”
