
El ministro egipcio de Salud, Sameh Fared, declaró a la agencia oficial de noticias MENA que la cifra de víctimas se contabilizó desde el pasado 25 de enero, cuando iniciaron las manifestaciones contra Mubarak, hasta el 11 de febrero, día en que cedió el poder a una junta militar.
«La cantidad total de muertos en los acontecimientos registrados en Egipto es de unos 365 (…) y cinco mil 500 personas recibieron tratamientos por sus heridas» en hospitales y lugares improvisados por socorristas, indicó el titular.
Según Fared, el primer balance oficial de víctimas en el país es aún preliminar y no incluye ni policías fallecidos en los enfrentamientos ni prisioneros, muchos de los cuales perecieron en motines o incendios en cárceles, de acuerdo con algunos testigos.
Este miércoles, empleados del aeropuerto internacional de El Cairo protestaron por mejores salarios, uniéndose a los reclamos de trabajadores textiles declarados en huelga para exigir se investiguen casos de corrupción en ese ámbito y en el país.
A las marchas y concentraciones en El Cairo y otras ciudades de asalariados de los sectores bancario, industrial, metalúrgico, turístico, policiales y otros, se unió una manifestación de residentes en la ciudad portuaria de Suez.
Residentes en esa urbe que da nombre al Canal intermarítimo presionaron a las autoridades para que cierren una fábrica que consideran está emanando residuos tóxicos a un lago.
El CSFA ha dedicado dos de sus cinco comunicados a advertir a la población del peligro de que esas protestas puedan alterar la aún débil estabilidad del país y, en consecuencia, prolongar el período de transición bajo poder militar.
«Urgimos a los ciudadanos y miembros de sindicatos laborales y profesionales a retornar a sus trabajos, cada uno en sus posiciones», indicó un mensaje de texto enviado por la junta castrense a través de las empresas de telefonía móvil a todos los usuarios.
