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«La Guerra Patria (como se conoce en Rusia la II Guerra Mundial) fue ganada por nuestro pueblo y no por Stalin», dijo Medvédev, según el cual «Stalin cometió crímenes masivos contra su propio pueblo y a pesar de que trabajó mucho, a pesar de que bajo su dirección el país logró éxitos, lo que hizo con su pueblo es imperdonable». El presidente distinguió entre «actitudes personales» y la «valoración de Estado» y dijo que las primeras no podían influir en la segunda. Tras señalar que Stalin «no despierta ninguna emoción cálida en el mundo», puntualizó que «en ningún caso se puede afirmar que el estalinismo regresa a nuestra vida cotidiana. Eso no sucede ni sucederá».
En los meses que han precedido a los festejos de aniversarios se han producido numerosos y enconados debates sobre la utilización de la imagen de Stalin y también algunos incidentes locales.
En Moscú, la alcaldía dirigida por Yuri Luzhkov acabó por desistir de su idea de dedicar una cantidad limitada de carteles a Stalin. En San Petersburgo, los adversarios de Stalin echaron pintura a un autobús de línea que había sido decorado con un retrato de aquel líder. Tras ser limpiado, el autobús ha regresado a las calles de la ciudad con su polémico retrato. Las autoridades del municipio critican la presencia del autobús, pero aseguran que se trata de «una iniciativa privada».
Los jerarcas de la Iglesia ortodoxa rusa han intervenido en contra de Stalin y los defensores de derechos humanos quieren que se le condene también jurídicamente, y no sólo políticamente.