
En muchos casos, las carpas fueron entregadas por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) al margen de la estrategia trazada por las autoridades para la reubicación de los damnificados.
La temporada de lluvia ya envió sus primeras señales y los efectos fueron fatales para la población desprotegida, en cuyas chozas el agua penetró, interrumpió el sueño durante varias horas y empapó las pocas pertenencias de las familias.
Los desamparados, que suman cientos de miles, continúan a la espera de que la cooperación internacional fluya de manera coordenada, no sólo en lo referente a las carpas, sino también en cuanto a la alimentación y al agua potable.
Este miércoles, el primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, exigió más información sobre la ayuda foránea que ingresa al país, e instó a todos los actores a no ignorar a su gobierno en los esfuerzos de reconstrucción.
Bellerive criticó la falta de coordinación de los donantes con el ejecutivo haitiano.
«No sabemos quién ha dado dinero a las ONGs y cuánto dinero han entregado (…) Por el momento, no podemos hacer ninguna coordinación ni tenemos políticas coherentes que dar a la población», expresó el funcionario en conferencia de prensa.
Para el 16 de marzo está prevista en la vecina Santo Domingo, República Dominicana, la conferencia mundial de donantes, en la cual se evaluarán los daños causados por el terremoto en Haití.
De esta reunión emergerá un documento base para la cumbre mundial sobre el caso haitiano, que será auspiciada por las Naciones Unidas a mediados de año.
A pesar de las incoherencias existentes, no todas las noticias son malas en torno a la cooperación con Haití.
Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y el gobierno haitiano presentaron el miércoles a la Organización Mundial de la Salud (OMS) un programa integral para reconstruir el sistema sanitario de esta nación caribeña.
En nombre de los promotores de la iniciativa, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, dialogó al respecto con la directora general de la OMS, Margaret Chan, en la sede de la entidad en Ginebra.
El plan contempla habilitar hospitales comunitarios de referencia en varias zonas del país y hospitales departamentales, así como acondicionar otros centros de salud, con camas y sin ellas.
También incluye la apertura de salas de rehabilitación, laboratorios y talleres de electromedicina, desarrollar una red de vigilancia epidemiológica, de control ambiental y vectorial, y mantener los centros oftalmológicos, entre otros servicios.
