
Tras extensas conversaciones que culminaron en la madrugada, entre los miembros de la Comisión de Verificación, la representación de la OEA y el embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, se llegó a un convenio para que las partes se reúnan en el Hotel Marriot de Tegucigalpa con el fin conversar sobre lo que sería un nuevo pacto que estaría planteado en base el acuerdo de San José.
De acuerdo a lo explicado por la enviada especial de teleSUR en Honduras, Adriana Sívori, en este nuevo pacto se mantendría como punto eje la restitución del mandatario derrocado Zelaya.
Asimismo reportó que se espera que las primeras soluciones sean anunciadas para la tarde de este sábado, pero todo depende de la disposición de los delegados de facto.
Reina recalcó que «el presidente debe ser reinstalado en la Presidencia de la República», porque «si no estaríamos violentando lo que la institucionalidad planetaria ha decidido».
«La voluntad de los pueblos debe ser respetada, cuando un pueblo elige a un presidente, solo él puede quitarlo si es que hay mecanismos para hacerlo», acotó.
En cambio, el delegado por el régimen de Micheletti, Arturo Corrales, afirmó que «el diálogo sigue», pero no precisó si será este sábado su continuación.
El presidente legítimo rechazó el viernes una vez más la propuesta del régimen golpista y manifestó no tener «ningún deseo de volver a dialogar con quien no quiere dialogar y realmente manifiesta posiciones de intransigencia y deshonestidad».
Zelaya recordó que sigue «siendo el presidente de Honduras» y «no voy a renunciar a ese mandato del pueblo hondureño, porque sería traicionar el principio básico de que la Presidencia sigue en vigencia antes y después de las elecciones (del 29 de noviembre) y hasta el 27 de enero», recalcó.
Al referirse a la conformación del Gobierno de Unidad, punto que se establece en el Acuerdo Tegucigalpa-San José, explicó que él, como «presidente legítimo» pretendía delegar esa responsabilidad a la Comisión de Verificación.
El pronunciamiento de Zelaya, se produjo luego de la conformación unilateral de un supuesto Gobierno de Unidad y Reconciliación por parte del régimen de facto hondureño.
Según el comunicado del régimen de facto, «Zelaya atribuye la falta de participación en el Gobierno de unidad y reconciliación como excusa para declarar fracasado el Acuerdo y abandonar su cumplimiento cuando él mismo fue quien rehusó cooperar».
