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Fernando Lugo no descarta que su vicepresidente esté conspirando en su contra
El vicepresidente de Paraguay, Federico Franco, reveló este martes sus diferencias con el jefe de Estado, Fernando Lugo, al criticar al mandatario por los recientes cambios en la cúpula militar. «Las relaciones eran buenas y ahora es regular», manifestó el segundo al mando del Ejecutivo.

«Ni fui comunicado ni siquiera invitado al acto de transmisión de mando del nuevo comandante de las Fuerzas Militares, que se hizo el viernes último», dijo Franco a emisoras radiales de la Asunción, al referirse al estado de sus relaciones con Lugo.

El pasado viernes, el mandatario, Fernando Lugo, realizó el acto protocolar para reemplazar a los antiguos comandantes de las Fuerzas Armadas de Paraguay. La decisión se dio tras rumores de un golpe de Estado en su país, algo que fue negado por el propio Presidente, quien sin embargo no descartó que una parte del Ejército pudiera estar siendo utilizada por sectores políticos interesados en su derrocamiento.

En su rol de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Lugo, efectuó la destitución de militares mediante una resolución firmada por el director de Comunicación Social, Juan Manuel Cáceres, según confirmaron las mismas Fuerzas militares.

La restructuración de las filas castrenses continuó este martes con el nombramiento del general de Brigada, Carlos Alberto Bordón Silvero, como Jefe de Estado Mayor de las FF.AA, en reemplazo del general Rogelio Galeano Torales.

«Remover la cúpula (militar) es una decisión del presidente de la República; podemos estar de acuerdo o en desacuerdo, pero finalmente es una decisión del presidente de la República», subrayó Franco.

«Estoy habilitado como vicepresidente en emitir mi opinión particular sobre el tema (…), desde la caída de la dictadura (en 1989) a este tiempo, las Fuerzas Armadas tuvieron una posición absolutamente institucional», explicó.

Franco integra el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA, de centroderecha), soporte político de Lugo en el Congreso, pertenece a una corriente oficialista que no ha sido tomada en cuenta por Lugo en la distribución de altos cargos en el Gobierno.

Antes de que se iniciasen los cambios militares, el Presidente paraguayo denunció la existencia «de pequeños bolsones (grupos)» de militares que podrían «ser utilizados por la clase política». Además un senador liberal, afín al gobernante, acusó a Franco de conspirar contra el Jefe Estado.

Por su parte, Franco manifestó que las relaciones -entre él y el Presidente de la República- desmejoraron después que lo señalaran como un eventual conspirador dentro del mismo Gobierno.

Lugo no había descartado que su vicepresidente podría estar conspirando, recordó Franco.
Interpelado sobre la lealtad del vicepresidente del Ejecutivo, Fernando Lugo, declaró la semana pasada que «recibimos mucha información (…), son comentarios, informaciones bajo la mesa. A mí no me consta, pero tampoco los descarto. El Presidente de la República no descarta nada».

Franco afirmó que «durante todo este periodo de tiempo, todos están buscando alguna dicotomía entre la Presidente y la Vicepresidencia en varios aspectos».

«El Presidente paraguayo no debe insinuar que hubo conspiración, su deber es demostrar que existió ese intento», manifestó Federico Franco.

Lugo asumió el poder el 15 de agosto de 2008 al frente de una coalición de amplia base ideológica y desde entonces ha realizado otras tres reformas militares, aunque en ésta última, la más amplia, ha instalado en la cúpula a oficiales de su confianza, según analistas.