
Autoridades de la Secretaría de Acción Social (SAS), y varios ministros, constataron que cientos de nativos fueron intoxicados con agroquímicos, además de que fueron víctimas de otros abusos.
En un comunicado emitido hoy, la SAS precisó que unos 200 indígenas resultaron intoxicados por la dispersión de pesticidas.
Además, confirmaron que en la comunidad también fueron demolidos una escuela y un cementerio por los tractores de los productores de soja.
Los incidentes comenzaron cuando los propietarios se presentaron en el terreno ocupado por los nativos y estos no le permitieron la entrada.
Belarmino Balbuena subrayó que los sectores oligárquicos y grupos responsables de agresiones contra los pueblos autóctonos tienen todo el apoyo de los jueces más corruptos del Paraguay.
«Lamentamos mucho que en Paraguay siga ocurriendo este tipo de atropello contra las comunidades más humildes, como las indígenas que no tienen posibilidades de defenderse», destacó Balbuena.
Dijo que solamente cuando sus derechos son violados de forma notoria se convierten en noticia, «pero su clamor de justicia nunca sale en la prensa.»
La parcialidad indígena del lugar está poblada por unas 700 familias distribuidas en cinco comunidades. Se alimentan de diversos cultivos que ahora se encuentran bajo los efectos de las sustancias tóxicas.
